sábado, 8 de agosto de 2009

Confiar y apostar vs aplauso fácil

Leía una comparación de Danilo Díaz entre Juan Manuel Olivera y Ricardo Dabrowsky respecto de cuanto les costó satisfacer a la hinchada pero como finalmente se la ganaron e hicieron prevalecer sus argumentos http://blog.latercera.com/blog/ddiaz/entry/olivera_flaco_versión_2_0

Al respecto yo pensaba, eso de cortar las alas a un jugador tras un par de partidos discretos es propio del fútbol porque hay que satisfacer a un mercado hormonal y mayormente sin un paladar refinado. Para explicar porque digo hormonal hago el contraste con el frío mundo de los negocios: tras 'la marca' (el club) en el fútbol hay fuertes sentimientos de sus 'consumidores' (los hinchas). Ante aquello un técnico que no confía en el jugador o que privilegia trabajar para el aplauso fácil de la galería antes que poner el ojo en la materia prima simplemente bota al jugador.

Otra variable, en general los equipos no tienen presupuesto para apostar por un jugador, me explico: Mauro Camoranesi se probó el 97 en Wanderers (aunque con historia, Wanderers es un equipo discreto en el fútbol chileno) ¿y cual fué la respuesta? No, gracias. Cuento corto, el jugador fue campeón del mundo el 2004 con la camseta de Italia, hoy juega en Juventus y tasado aprox. en $US 18 MM. ¿Qué es de Wanderers? hoy juega en segunda división. Sin duda Camoranesi hubiese sido un aporte.

Conclusión, los clubes que trabajen para satisfacer la galería y no apuesten seguirán desechando jugadores eficases. En tanto, seguirán existiendo jugadores de trabajo serio que se lo recuerden aunque no lo quieran ver.